Una localización exitosa es mucho más que una «buena traducción». La traducción es el primer paso de una configuración compleja en la que las personas y la planificación intencionada son tan importantes como las herramientas y la tecnología.
La localización empresarial puede parecer una caja negra en donde no siempre queda claro cómo funcionan las cosas. Por eso le hemos pedido a nuestro especialista que nos lo explique con todo lujo de detalles.
Philip Philipsen lleva muchos años diseñando y gestionando proyectos de localización para los clientes de LanguageWire. En su puesto de Senior Operations Excellence Specialist, ha aprendido todo lo necesario para conseguir una configuración de localización exitosa.
Escucha con atención lo que nos cuenta.
Empieza por los básicos imprescindibles
Las configuraciones de localización deben diseñarse con un fin y con la arquitectura adecuada desde el primer momento. Si las configuraciones de flujos de trabajo se basan en suposiciones, decisiones y prioridades equivocadas, arreglarlas posteriormente resultará complicado.
Philip recomienda aplicar la filosofía de los «básicos imprescindibles».
Para él, implica tomarse el tiempo necesario para centrarse en lo fundamental. Es decir, comprender bien lo más básico para poder continuar.
La mayoría de las personas quiere ponerse en marcha rápido y optimizar después. Muchos de nosotros hemos recibido el consejo de que empezar con algo «lo suficientemente bueno» es preferible al perfeccionamiento interminable. En algunos casos puede ser cierto, pero no lo es respecto a diseñar la base para unos resultados de localización excelentes.
Lo bueno es que existe un punto óptimo al que aspirar. El trabajo de base que te lleva al famoso 80 % de entrada. Más allá de eso, la curva empezará a aplanarse: no compensará el resultado para todo el esfuerzo que pondrás. Con el tiempo, podrás optimizar un 5-10 % adicional, pero nos estamos adelantando.
Haz un esquema del contexto de toda la organización
Parte del trabajo preliminar consiste en asegurarte de comprender el contexto completo antes de empezar,
lo que implica planificar los valores, las prioridades y las compensaciones de distintos equipos. Puedes comprender tu departamento, pero es posible que desconozcas quién se encarga de los cursos online o la documentación técnica.
Como afirma Philip, desde la perspectiva del proveedor, «tenemos que entender las conexiones entre todos los elementos para mediar de una forma eficaz entre las necesidades y los resultados».
Es como un naipe con dos caras. Una de ellas representa a la empresa, mientras que la otra representa a los traductores, los validadores y otros profesionales que participan en los proyectos de localización. Necesitas a un crupier que conecte ambas caras.
De acuerdo con Philip, comprender el contexto resulta fundamental para «jugar la carta» que lo conecta todo.
Gestiona la automatización, la infraestructura y la base técnica
Una vez estudiado el contexto, podemos comenzar con la gestión: configurar la base técnica, los elementos de la infraestructura y las opciones de automatización.
Esto también incluye introducir la terminología específica de tu empresa y sector en la base de datos terminológica. Asimismo, implica tomar decisiones sobre herramientas y procesos. ¿Para qué queremos usar la IA y cuándo y cómo necesitamos que participe un humano? ¿Cómo queremos intercambiar archivos y quién debería tener la aprobación final?
Un ejemplo: En LanguageWire, hemos establecido un conector que vincula el CMS de nuestro sitio web al sistema de gestión de traducciones (TMS). Podemos solicitar traducciones directamente desde el sitio web. Un project manager asigna la tarea al traductor creativo favorito y a un validador del equipo de LanguageWire; ambos comparten la misma base de datos terminológica con terminología aprobada.
Hemos optado por este flujo de trabajo porque preferimos una traducción creativa para materiales de cara al cliente y contar con un revisor interno para la aprobación final.
Una vez finalizado el proyecto, el resultado se envía al CMS. El contenido localizado se coloca automáticamente en el lugar correcto del sitio web.
Un aspecto todavía más importante que debe entenderse son las personas que se encargan del trabajo.
Elige a las personas adecuadas
Encontrar a los expertos adecuados (traductores, revisores o especialistas lingüísticos) y formarlos resulta fundamental. Además, es una tarea que requiere tiempo. Pero no puedes saltártela.
Tienes que seleccionar a las personas adecuadas para las distintas fases del proceso.
Tienes que tener en cuenta no solo sus capacidades profesionales, sino también su personalidad. ¿Quieres a alguien rápido y con disponibilidad ininterrumpida? ¿Alguien que tenga unas habilidades determinadas? ¿Alguien que se tome bien los comentarios sobre su trabajo y con quien resulte sencillo trabajar?
El consejo de Philip para alguien que esté creando una configuración de localización con los «básicos imprescindibles» es realizar el esfuerzo necesario para que los expertos que trabajan en los proyectos puedan desempeñar bien su labor. Prepararse es importante
«La mayoría de expertos lingüísticos trabajan a solas, por lo que, para ellos, las interacciones sinceras con otras personas tienen más importancia de la que piensas», afirma Philip.
La conexión humana con los expertos se establece mejor a través de una llamada o videollamada. La comunicación digital tiene muchas ventajas, pero nada supera a la buena sintonía que se genera a través de la comunicación directa.
«Ya casi nadie hace llamadas, por eso deberías hacerlo».
Una vez os conozcáis un poco mejor, puedes empezar a valorar si el experto es la persona adecuada. Todos tenemos distintos puntos fuertes, estilos de comunicación y habilidades. Además, cuando los expertos saben que se les ha elegido porque son los adecuados para el trabajo, se genera un sentimiento de compromiso que no ocurre cuando la selección es automática.
«Hacer las cosas de un modo eficiente una vez has creado un entendimiento está bien. De hecho, es ahí cuando la automatización puede entrar en juego para favorecer a todas las personas implicadas», afirma Philip.
Deja que la configuración haga el trabajo duro por ti
Si todo se ha dispuesto de manera reflexiva y con intención, localizar contenido resultará relativamente fácil.
En función de tu configuración, deberías poder solicitar proyectos, actualizar la base de datos terminológica y participar en ciclos de comentarios sin ningún problema. La configuración puede funcionar por sí misma, salvo los puntos de contacto que has acordado de antemano.
Sería algo así:
El equipo de marketing de tu empresa, por ejemplo, necesita una traducción.
El equipo solicita el tipo de traducción que necesita en el TMS o conector, como, por ejemplo, traducción creativa.
Ya se ha seleccionado e incorporado a los expertos en tu contenido, por lo que el project manager únicamente tiene que asignarles el trabajo. La memoria de traducción y la base de datos terminológica ya están funcionando.
El equipo que solicitó el proyecto puede ponerse en contacto con el project manager en caso de que haya cambios en el proyecto o preguntas por parte de los expertos.
Una vez completados, los archivos se ponen a disposición del equipo automáticamente y se actualizan las memorias de traducción para usarse en futuros proyectos.
Haz que las métricas importen
Una vez establecida la localización y solicitados los proyectos, ¿cómo puedes saber que estás logrando tus objetivos?
Philip anima a los equipos a centrarse en las métricas basadas en los resultados que se desean.
Las métricas deberían ayudar a comprobar si el resultado esperado se ha manifestado, teniendo siempre en cuenta que nada es para siempre, y si se precisarán una adaptación y una mejora constantes.
Las métricas pueden actuar como un marco de referencia para ver, de manera retrospectiva, si tu estrategia funciona. También pueden actuar como las marcas de carril en la carretera, para mostrar a los equipos la dirección que deben seguir en tiempo real.
Las métricas conforman el comportamiento. Saber esto debería influir en la manera en las que las estableces.
Si te centras en la rapidez y los costes, ambos se convertirán en las prioridades del equipo. Si se mide el impacto final en el cliente, los equipos tienden a pensar en cómo la calidad de la traducción respalda los resultados comerciales.
Como afirma Philip, los incentivos pueden llevar a las personas a «falsear los datos». Es decir, trabajar para lograr la cifra adecuada de una pantalla de inicio sin pensar de manera crítica en si los resultados ayudan a lograr el objetivo deseado o no.
Medir el impacto suele precisar unos ciclos más largos para que la información que se genera sea significativa. Analizar los resultados de un periodo prolongado (tres meses o más) ayuda a solucionar las anomalías y aporta una imagen precisa sobre si la configuración o la estrategia están funcionando.
Lo que no pueden hacer las métricas es captar el valor que aportan los conocimientos y la experiencia de los expertos.
Según Philip, «el dominio en un ámbito es una combinación a partes iguales de experiencias y habilidades incuantificables. No todo lo que cuenta puede medirse, ni todo lo que puede medirse cuenta».
No te dejes llevar por el optimismo
Con esto cerramos el círculo. Hemos sentado las bases, los proyectos se gestionan y se aplican métricas.
¿Y ahora qué?
La opinión de Philip es clara: No dejes que ser demasiado optimista acabe contigo. Aunque siempre se pueden mejorar las cosas, más allá de un punto concreto, no tiene sentido hacerlo. Si pensaste bien los básicos imprescindibles y tu configuración de localización funciona y produce el resultado que quieres, es probable que los esfuerzos adicionales cada vez vean menos recompensa. En este punto, deberías centrarte en conservar la excelente referencia que ya posees.
Una buena localización descansa en la planificación, las habilidades, los flujos de trabajo y la tecnología
Una buena localización es mucho más que una traducción. Es el resultado combinado de la planificación deliberada, una tecnología robusta, unos flujos de trabajo sólidos y las personas adecuadas para el trabajo (tanto expertos lingüísticos como el equipo de localización que dirige la configuración).
Crear una base sólida implica que ya cuentas con los cimientos para una referencia de gran calidad. El escalado posterior es cuestión de perfeccionar la configuración para reflejar el volumen y los servicios concretos que necesitas sin tener que empezar desde cero.
Este artículo es la edición de marzo de 2026 de «Lost & found in translation», nuestra newsletter mensual en la que compartimos información, opiniones y reflexiones de personas que trabajan en el ámbito de la localización. Apúntate para que te avisemos cuando salga la siguiente edición.